Feito a Man: Malfeito 2016

El Correo Gallego

Ecologismo de pacotilla

Asociación de Vecinos Compostela Vella. 2 de agosto 2016

El ecologismo propone y defiende una vida en equilibrio con la naturaleza. Sus partidarios consideran posible cumplir dicha premisa, tanto en las formas de vida personal como en el desarrollo social. De acuerdo con este pensamiento, los ecologistas denuncian y promueven la limitación de las emisiones contaminantes que alteran el medio ambiente y comprometen la salud humana.

Nuestra actual corporación municipal dice ser sensible a las cuestiones medioambientales y se autodefine como ecologista. Sin embargo y por el momento, la acción más destacada en el ámbito del activismo ecologista ha sido dar pedales. Contra el calentamiento global, dar pedales. De acuerdo con su credo quien pedalea salva al mundo de un tórrido apocalipsis.

Lamentablemente el compromiso personal de los ediles no se extiende a otras emisiones que alteran el medio ambiente y comprometen la salud de los vecinos de forma más notable y apremiante. Evidentemente nos referimos al ruido.

En el ámbito del ruido, el Concello no ha propuesto ninguna acción concreta. Su inacción apela a la falta de medios para poder medir y controlar el ruido, pero ni se ha dotado de ellos ni tiene previsto hacerlo. No es que la corporación no tenga capacidad para mejorar la situación, es que ni siquiera es capaz de hacer cumplir las ordenanzas vigentes que obligan a que los locales dispongan de placas identificativas de su licencia y en su caso sonógrafos.

El Concello de Santiago ni siquiera contesta a los repetidos requerimientos de la Valedora do Pobo sobre cuestiones medioambientales, a pesar de que la ley le obliga a ello. Nuestra Asociación tampoco recibe respuesta a las instancias presentadas en registro. El compromiso verbal del doctor Noriega de atender a los afectados por el ruido nunca se hizo efectivo. Eso sí, el Alcalde, sigue alentando la participación vecinal. También presume de transparencia. Pura hipocresía.

cama casco histórico

La cama vertical. Ernesto Neto

El ecologismo pregonado por la actual corporación ha resultado ser más una bandera que una convicción profunda. La sensibilidad medioambiental del concello compostelano más parece la voluntad de abrazar un estilo de vida “guay” yendo en bici a todas partes y declarándose ecologistas; antes que un compromiso por solucionar los problemas materiales de la población local que no puede dormir en su casa por causa del ruido generado en torno a la actividad económica de la hostelería nocturna. Este gobierno municipal agudiza además el problema con el exceso de festivalización del espacio público: decenas de atronadores conciertos sin limitación de decibelios.

La Feria de Artesanía “Feito a Man”, creada hace una década para exponer productos manufacturados, acaba de reconvertirse enteramente en Festival, una ristra interminable de conciertos diarios sin control de emisiones acústicas ¿como van a controlarse los decibelios si la policía local no cuenta con un sonómetro para medirlos?

Otro ejemplo de este medio-ambientalismo de pacotilla es la sensibilidad que manifiesta la corporación ante el deterioro ambiental provocado por las tiendas de suvenires. Para los ecologistas de fin de semana, el problema estético de los suvenires es más acuciante que el éxodo de vecinos. Los vecinos que abandonan la ciudad no se ven, mientras que las tiendas de suvenires son “un bajón”. Para un ecologismo sin compromiso y un urbanismo de aficionado está claro dónde hay que actuar: siempre en lo superficial.

Se declara moratoria para la licencia de nuevos hoteles pero no se decide limitar la apertura de nuevos locales de hostelería nocturna, cuya proliferación es el más acuciante problema de la ciudad histórica. Como siempre ha sucedido, es una cuestión aritmética. Las protestas de los vecinos no importan, son pocos, mayores, poco propensos al activismo, invisibles. Los concelleiros en cambio si obtienen “retorno positivo” de toda la farándula agradecida por entregarles enteramente la ciudad para su explotación económica intensiva aunque sea a costa de la tranquilidad de los pocos moradores que la habitan. Como estrategia para repoblar es un auténtico fracaso de cara al futuro, pero importa más el beneficio económico presente de los afines, con la etiqueta cultura como artimaña.

El ecologismo actual del ayuntamiento es el resultado de sumar unos ideales para la galería con la inacción ante los problemas materiales de los vecinos. Cuanto más altos son sus ideales, tanto más miopes hacia los problemas prioritarios. El gobierno municipal se compromete antes con un conflicto en cualquier lugar del planeta sobre el que no tiene competencias, que con aquellos a quienes debería proteger: los vecinos afectados por falta de control sobre las licencias municipales.

Asociación de Vecinos Compostela Vella

Artículo publicado en El Correo Gallego el 2 de agosto 2016

http://www.elcorreogallego.es/opinion/firmas/ecg/aa-vv-compostela-vella-ecologismo-pacotilla/idEdicion-2016-08-02/idNoticia-1010630/

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