Vecino de la ciudad histórica harto de pamplinas

galiciavoz

80 razones para no creer en los que gobiernan o puedan gobernar esta ciudad

“Llevo residiendo en la ciudad histórica desde el 2013 y ya casi no me quedan fuerzas ni argumentos que me permitan pensar albergar la esperanza de que algún día las negativas que sufro como vecino puedan convertirse en auténticos retos para quienes nos gobiernan.

Cuando vine a vivir a esta zona un vecino me advirtió que iba a tener que pagar a Telefónica/Vodafone un servicio de Internet de 10 megas que no me iban a proporcionar (no supera los 2,7) y no iba a poder desarrollar una actividad empresarial y estilo de vida al uso, ¿Cuántas veces los escuchamos hablar de este tema y qué hicieron?

Ante el primer problema de hilo de agua durante una ducha, los trabajadores de Viaqua me aclararon que las instalaciones en la zona histórica son vetustas y malas por lo que no podían dar más presión. Trate usted de ducharse en horas de bajo consumo en la zona, me dijeron.

Cuando quise poner un ascensor en el edificio también me advirtieron que me iba a costar el triple, tanto económicamente como en tiempo administrativo. Dificultades de acceso para carga y descarga, ocupación de la vía pública, así como los trámites urbanísticos y de permisos de patrimonio (incluyendo excavación arqueológica), no hicieron más que confirmar dicho presagio.

Cuando al poco de entrar en el gobierno municipal Compostela Aberta paré por la calle al concejal Xan Duro para felicitarlo por haber manifestado públicamente que iba a obligar al comercio y la hostelería a cumplir la norma sobre el uso de las fachadas y la vía pública, para que los establecimientos cuidasen la rotulación, no colocasen tenderetes delante de sus negocios, no acumulasen sillas y mesas en la vía pública cuando no se utilizan, que perseguiría las iluminaciones singulares al antojo, que destrozan la estética y maravillosa iluminación de farolas de la zona vieja, etcétera. ¿Saben que me respondió? Que comprendía mi alegría, pero que me adelantaba que no iba a poder exigir su cumplimiento porque no disponía de efectivos de la Policía Local para velar por su cumplimiento.

¿Sabían ustedes que cuando en el medio de la calle, fuera de los soportales, se produce una rotura de una tubería de agua el Concello interpreta que en la zona histórica, para estos menesteres, la propiedad alcanza hasta el centro de la calle, no hasta el registro de agua a pie de puerta?

No pude asistir a la reunión de esta semana en la praza de Abastos entre los vecinos del casco histórico y el gobierno municipal, pero puedo asegurarles que podría mencionarles hasta 80 situaciones increíbles y fascinantes que nuestros gobernantes podrían convertir en retos para lo que les queda de legislatura.

Por favor, déjense de pamplinas, aparquen los complejos debates ideológicos, el estudio de la influencia de la oligarquía financiera e incluso el devenir del materialismo histórico. No se pierdan en discursos y promesas, elaboren una lista de situaciones a corregir, prioricen y trabajen sobre ellas.

Con mis mejores deseos para que, en la próxima reunión con los vecinos del casco histórico, al menos puedan darnos la buena nueva de haber conseguido dos retos.

Uno de carácter funcional: resolver el gravísimo problema de Internet.

Y otro estilista y de buen gusto: que los autónomos y vecinos no hagan un uso indebido y hortera de la señalización en sus fachadas y vía pública, que tanto afean a nuestra maravillosa ciudad”.

Jesús Varela (Un vecino de la rúa Nova de Santiago de Compostela)

Fuente: La Voz de Galicia Ed. Santiago 03/07/2017 

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OBLIGACIONES DE LOS FUNCIONARIOS MUNICIPALES

En relación a la impunidad de hosteleros y comerciantes al incumplir flagrantemente las ordenanzas municipales en las calles de la ciudad histórica, es importante recordar a los funcionarios públicos competentes (Policía Local y personal administrativo del Departamento de Disciplina Urbanística) que es su obligación hacer cumplir las normas, y que no tienen que esperar indicación expresa para ello de los cargos electos, es decir de los políticos.

Si existiera voluntad sería suficiente que un solo Policía Local con los ojos bien abiertos patrullara durante dos horas un día a la semana la rúa do Franco, Raíña, rúa Nova, Rúa do Vilar, apuntando en una libreta y coordinándose con el Departamento de Disciplina Urbanística para la tramitación de los expedientes administrativos de las infracciones. Por eso nos preguntamos:

¿Acaso la policía local tiene indicaciones de mirar para otro lado y no “molestar o importunar” al gremio comercial y hostelero?

¿Porqué NO dudan los agentes antes de multar los coches mal estacionados por ejemplo pero en cambio SI entran en bucle antes de exigir el cumplimiento de otras ordenanzas municipales?

El concelleiro Xan Duro es funcionario, por ello conoce de sobra las obligaciones de los empleados públicos y la normativa aplicable. Pero en nuestro Concello siempre están pasándose la pelota unos a otros, descoordinados y omitiendo la labor de vigilancia, control y sanción que tienen encomendada. Estamos hartos de presentar instancias en registro sobre los excesos en la rotulación indebida en las fachadas sin obtener respuesta por parte del Concello.

REBANDOS

En 27/11/2015 el Concello emitió un bando sobre estos incumplimientos: BANDO_27-11-2015

Ante las críticas recibidas de los ciudadanos indignados por ver nuestra ciudad convertida en un adefesio, en un zoco o supermercado con el género expuesto en el exterior de los locales, reclamos llamativos y carteles publicitarios de todo tipo colgados en las fachadas o invadiendo el espacio público, el alcalde ha inaugurado el mes de julio republicando el bando nuevamente: BANDO 01-07-2017

Veremos si se consigue reconducir la situación después de tantos años de pasividad por parte de la administración local.

MUESTRAS DE OPACIDAD 

Y en una nueva demostración de opacidad, el alcalde ha eliminado de la consulta abierta en la página web del Concello los dos planos de la Zonas Declaradas Saturadas y el listado de sillas y mesas autorizadas en el espacio público que hasta ahora era accesibles para los ciudadanos. ¿Acaso no fomenta esto la picaresca y la invasión de terrazas? ¿Donde queda la tan cacareada transparencia? ¿Vamos en este Concello hacia atrás o hacia adelante?

Aqui mostramos el pantallazo de la web del Concello en 18/05/2015, justo antes de que llegara Compostela Aberta y eliminase toda la información. DUS Zonas Saturadas 18_05_2015

ORZAMENTOS ParticiPASIVOS

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En los Orzamentos Participativos de 2016 a propuesta de nuestra Asociación se consiguió apoyo para aprobar la compra de sonómetros y sonógrafos. Agradecemos la solidaridad de todos los ciudadanos que lo hicieron posible.

Sin embargo, vemos que la empresa Cidadanía ya ha puesto en marcha los nuevos Orzamentos de 2018 y no tenemos ninguna noticia sobre la compra de esos aparatos de medición acústica comprometidos. resultados_op_investimentos_1617

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¿Para que sirve que una propuesta sea aprobada si no se lleva a cabo?.

Una tomadura de pelo completa.

FUNCIONES DE LOS FUNCIONARIOS

Refrescaremos la memoria de los funcionarios municipales recogiendo las obligaciones detalladas en el Estatuto Básico del Empleado Público BOE núm. 261, de 31/10/2015

Artículo 52. Deberes de los empleados públicos. Código de Conducta.

Los empleados públicos deberán desempeñar con diligencia las tareas que tengan asignadas y velar por los intereses generales con sujeción y observancia de la Constitución y del resto del ordenamiento jurídico, y deberán actuar con arreglo a los siguientes principios: objetividad, integridad, neutralidad, responsabilidad, imparcialidad, confidencialidad, dedicación al servicio público, transparencia, ejemplaridad, austeridad, accesibilidad, eficacia, honradez, promoción del entorno cultural y medioambiental, y respeto a la igualdad entre mujeres y hombres, que inspiran el Código de Conducta de los empleados públicos configurado por los principios éticos y de conducta regulados en los artículos siguientes.

Los principios y reglas establecidos en este capítulo informarán la interpretación y aplicación del régimen disciplinario de los empleados públicos.

Artículo 53. Principios éticos.

1. Los empleados públicos respetarán la Constitución y el resto de normas que integran el ordenamiento jurídico.

2. Su actuación perseguirá la satisfacción de los intereses generales de los ciudadanos y se fundamentará en consideraciones objetivas orientadas hacia la imparcialidad y el interés común, al margen de cualquier otro factor que exprese posiciones personales, familiares, corporativas, clientelares o cualesquiera otras que puedan colisionar con este principio.

3. Ajustarán su actuación a los principios de lealtad y buena fe con la Administración en la que presten sus servicios, y con sus superiores, compañeros, subordinados y con los ciudadanos.

4. Su conducta se basará en el respeto de los derechos fundamentales y libertades públicas, evitando toda actuación que pueda producir discriminación alguna por razón de nacimiento, origen racial o étnico, género, sexo, orientación sexual, religión o convicciones, opinión, discapacidad, edad o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.

5. Se abstendrán en aquellos asuntos en los que tengan un interés personal, así como de toda actividad privada o interés que pueda suponer un riesgo de plantear conflictos de intereses con su puesto público.

6. No contraerán obligaciones económicas ni intervendrán en operaciones financieras, obligaciones patrimoniales o negocios jurídicos con personas o entidades cuando pueda suponer un conflicto de intereses con las obligaciones de su puesto público.

7. No aceptarán ningún trato de favor o situación que implique privilegio o ventaja injustificada, por parte de personas físicas o entidades privadas.

8. Actuarán de acuerdo con los principios de eficacia, economía y eficiencia, y vigilarán la consecución del interés general y el cumplimiento de los objetivos de la organización.

9. No influirán en la agilización o resolución de trámite o procedimiento administrativo sin justa causa y, en ningún caso, cuando ello comporte un privilegio en beneficio de los titulares de los cargos públicos o su entorno familiar y social inmediato o cuando suponga un menoscabo de los intereses de terceros.

10. Cumplirán con diligencia las tareas que les correspondan o se les encomienden y, en su caso, resolverán dentro de plazo los procedimientos o expedientes de su competencia.

11. Ejercerán sus atribuciones según el principio de dedicación al servicio público absteniéndose no solo de conductas contrarias al mismo, sino también de cualesquiera otras que comprometan la neutralidad en el ejercicio de los servicios públicos.

12. Guardarán secreto de las materias clasificadas u otras cuya difusión esté prohibida legalmente, y mantendrán la debida discreción sobre aquellos asuntos que conozcan por razón de su cargo, sin que puedan hacer uso de la información obtenida para beneficio propio o de terceros, o en perjuicio del interés público.

Artículo 54. Principios de conducta.

1. Tratarán con atención y respeto a los ciudadanos, a sus superiores y a los restantes empleados públicos.

2. El desempeño de las tareas correspondientes a su puesto de trabajo se realizará de forma diligente y cumpliendo la jornada y el horario establecidos.

3. Obedecerán las instrucciones y órdenes profesionales de los superiores, salvo que constituyan una infracción manifiesta del ordenamiento jurídico, en cuyo caso las pondrán inmediatamente en conocimiento de los órganos de inspección procedentes.

4. Informarán a los ciudadanos sobre aquellas materias o asuntos que tengan derecho a conocer, y facilitarán el ejercicio de sus derechos y el cumplimiento de sus obligaciones.

5. Administrarán los recursos y bienes públicos con austeridad, y no utilizarán los mismos en provecho propio o de personas allegadas. Tendrán, asimismo, el deber de velar por su conservación.

6. Se rechazará cualquier regalo, favor o servicio en condiciones ventajosas que vaya más allá de los usos habituales, sociales y de cortesía, sin perjuicio de lo establecido en el Código Penal.

7. Garantizarán la constancia y permanencia de los documentos para su transmisión y entrega a sus posteriores responsables.

8. Mantendrán actualizada su formación y cualificación.

9. Observarán las normas sobre seguridad y salud laboral.

10. Pondrán en conocimiento de sus superiores o de los órganos competentes las propuestas que consideren adecuadas para mejorar el desarrollo de las funciones de la unidad en la que estén destinados. A estos efectos se podrá prever la creación de la instancia adecuada competente para centralizar la recepción de las propuestas de los empleados públicos o administrados que sirvan para mejorar la eficacia en el servicio.

11. Garantizarán la atención al ciudadano en la lengua que lo solicite siempre que sea oficial en el territorio.

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Regulamento do Corpo da Polícia Local de Santiago de Compostela. Aprobado por acordo do Pleno da Corporación de 21/03/2013. BOP da Coruña do 18/04/2013).

Ver especialmente las funciones en los artículos 7 y 8.

Revistas de Historia y Arte de Galicia

 A Coruña

AbrenteBoletín Real Academia Gallega de Bellas Artes de Nª Señora del Rosario. índices

Anuario Brigantino. Concello de Betanzos. índices índices 

Brigantium. Revista do Museo Arqueolóxico e Histórico da Coruña. índices índices

Boletín do Centro de Estudos MelidensesMuseo Terra de Melide. índices

Cátedra. Revista Eumesa de Estudios. Concello de Pontedeume índices índices

Cadernos Ateneo Ferrolán. índices

Cuadernos de Estudios Gallegos. Instituto Padre Sarmiento CSIC. índices

Nalgures. Asociación de Estudios Históricos de Galicia. índices

Obradoiro de Historia Moderna USC. índices

Quintana. Revista de Estudios do Departamento de Historia da Arte USC. índices

Revista Instituto José Cornide de Estudios Coruñeses índices

Sémata.  Ciencias Sociais e Humanidades USC. índices

Terras do Ortegal. Revista de Estudos Locais. índices

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Ourense

Boletín Comisión Provincial de Monumentos Históricos y Artísticos de Orense. índices  (Comienza en 1898, continuado por Boletín del Museo Arqueológico Provincial de Orense y por Boletín Auriense).

Boletín Auriense. Grupo Marcelo Macías. índices

Porta da Aira. Revista de Historia del Arte Grupo Francisco de Moure. índices

Diversarum Rerum.Revista de los Archivos Catedralicio y Diocesano de Ourense. índices

Rudesindus. Miscelánea de arte e cultura. Academia Auriense-Mindoniense de San Rosendo. Celanova.  nº 1, 2, 3, 4; nº 5, 6, 7índices

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Lugo

Boletín Comisión Provincial de Monumentos Históricos y Artísticos de Lugo. índices
(Comienza en 1941, a partir de 1983 continúa como Boletín do Museo Provincial de Lugo)

Boletín do Museo Provincial de Lugo índices índices

Estudios Mindonienses. Anuario de estudios histórico-teológicos. Diócesis de Mondoñedo-Ferrol. índices

Lucensia. Miscelánea de Cultura e Investigación. índices
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Pontevedra

Museo de Pontevedra. índices índices

Castrelos. Revista do Museo Municipal Quiñones de León. índices

A Estrada. Miscelánea histórica e cultural. Fundación Cultural da Estrada; Museo Manuel Reimóndez Portela. índices

Descubrindo Deza. Anuario de Estudios e Investigación de Deza. índices

MiniusRevista Departamento de Historia, Arte e Xeografía, Universidade de Vigo. índices

Glaucopis. Boletín del Instituto de Estudios Vigueses. índices

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General

Boletín de Estudios de Genealogía, Heráldica y Nobiliaria de Galicia. Asociación de Genealogía, Heráldica y Nobiliaria de Galicia (2002- 2012) índice

Revista Obradoiro (1978-1992). Colexio Oficial de Arquitectos de Galicia. índice

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Camino de Santiago y las peregrinaciones

Ad Limina. Revista de Investigación del Camino de Santiago y las Peregrinaciones. índices

Annuarium Sancti Iacobi. Archivo-Biblioteca de la Catedral de Santiago. índices

Compostellanum. Revista Archidiócesis de Santiago de Compostela. Instituto Teológico Compostelano. índices  índices 

Iacobus. Revista de estudios jacobeos y medievales. índices

Ruta Jacobea. Centro de Estudios Jacobeos de Navarra.

Recopilación de publicaciones de la Federación Española de Asociaciones de Amigos del Camino de Santiago

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Catálogos empleados para la recopilación de revistas:

Dialnet 

Iacobus. Catálogo de Bibioteca Xeral Universitaria de Santiago

Galiciana. Biblioteca Dixital de Galicia

Deputación de Pontevedra

Biblioteca Nacional

Más repositorios digitales aqui y aqui

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(En construcción…)

Para sugerir más referencias escribir a: avcompostelavella@gmail.com

¿Quién gobierna en Compostela?

El Correo Gallego

¿Quién gobierna en Compostela?

La Asociación de Vecinos Compostela Vella ha promovido encuentros con cada nueva corporación municipal. Cinco alcaldes, desde Sánchez Bugallo hasta Noriega, nos han recibido en el Pazo de Raxoi. El objetivo de estas reuniones ha sido siempre trasladar los problemas de los vecinos de la ciudad histórica, especialmente aquellos que se encuentran relacionados con las particularidades de una zona especialmente céntrica y protegida en su patrimonio, pero masificada de visitantes y despoblada de habitantes, muy muy desprotegidos. Esta no sólo es la descripción de la situación actual, sino que por desgracia es también su tendencia.

El 14 de julio de 2015 se celebró la tradicional reunión con el nuevo actual alcalde de la ciudad. El encuentro con el alcalde Noriega se celebró a instancias de la asociación, con amplia representación de socios y junta directiva, siendo su objetivo trasladar los problemas de los vecinos, a saber: necesaria mejora en la gestión de la recogida de basuras, incumplimiento de la ordenanza de convivencia ciudadana, incumplimiento de las limitaciones de actividades en locales, ineficaz regulación de aparcamiento para residentes, la deficiente oferta de servicios urbanos a nivel de telecomunicaciones y gas.

El alcalde Noriega tomó nota de los problemas planteados y se comprometió a visitar a los vecinos afectados por ruido de la rúa de Entremuros para escuchar directamente de ellos sus reclamaciones. Estos vecinos son personas de edad, con escasas rentas, algunos tienen enfermedades que recomiendan reposo, necesitan descansar tranquilamente en sus domicilios. Aunque la rúa Entremuros está a poca distancia del Pazo de Raxoi, el alcalde esquivó esta reunión, a pesar de las repetidas veces que esta Asociación le recordó su compromiso. Las decenas de instancias presentadas por la Asociación en defensa de los vecinos, solicitando medidas efectivas para mejorar los problemas de insalubridad acústica de esta histórica calle, han acabado en la Fiscalía y están siendo estudiadas. La Valedora do Pobo ha requerido al Concello por su inacción y pasividad en este caso. Agradecemos vivamente a la Valedora do Pobo, su defensa en favor de estos vecinos desprotegidos.

En este contexto, recientemente la asociación supo que el Concello debatía alguno de los problemas señalados -concretamente el reiterado incumplimiento de las ordenanzas de ruido y convivencia ciudadana- con varias asociaciones del gremio de la hostelería. Los vecinos solicitamos formalmente mediante instancia en registro formar parte de ese debate, ser parte interesada, pero fuimos excluidos. El argumento utilizado para dejar fuera a los habitantes de la ciudad fue que la reunión no era promovida por el propio Concello, como si la alcaldía no pudiera establecer las reglas de los debates que se celebran en su propia casa. Como si el alcalde tuviera que pedir permiso a algunos empresarios para poder contar con la presencia de ciudadanos afectados por los temas a tratar. ¿Quién gobierna realmente Compostela en lo referido al cumplimiento de la ordenanza de convivencia ciudadana y limitaciones de actividades en locales?

Suponemos que aquel debate ha debido de progresar, pues los hosteleros anunciaron en prensa que informaron al público sobre los resultados alcanzados. Si fue una sorpresa saber que los hosteleros establecían las reglas de interlocución con el alcalde y podían vetar la presencia de terceros, mayor ha sido la sorpresa al comprobar que los hosteleros ejercen la portavocía de la alcaldía. Algunos forman parte destacada de Compostela Aberta, otros han formado recientemente una asociación de vecinos instrumental que en realidad defiende intereses del gremio hostelero. Todos comparten la defensa de la ciudad histórica como territorio de copeo antes que poner freno a la despoblación del barrio.

Ante estos hechos y desde el compromiso con los problemas de los habitantes de la ciudad histórica, la Asociación de Vecinos Compostela Vella denuncia que el incumplimiento reiterado de las ordenanzas no ha cambiado para mejor desde 2014, y que la corporación actual es menos dialogante y menos transparente que ninguna de las anteriores y parece más dispuesta a la vista gorda. Compostela Aberta presume de promover la participación ciudadana, pero lo hace excluyendo a quien no es afín interponiendo asociaciones instrumentales de varios formatos. En lugar de reforzar el asociacionismo existente, el alcalde actual lo neutraliza y opaca con procesos farragosos, marcadamente asimétricos y manifiestamente alegales.

En contraposición a esto, la filosofía que ha presidido siempre el comportamiento de la Asociación de Vecinos ha sido reclamar el cumplimiento de la ley y de las normas que emanan de ella. El cumplimiento de la ley es innegociable. Puede producirse cambio de normativa pero siempre debe ser para avanzar en el reconocimiento de los derechos de los vecinos, nunca para retroceder, siguiendo el principio de no regresión en materia medioambiental. El principio de no regresión enuncia que la normativa y la jurisprudencia ambiental no deberían ser revisadas si esto implicara retroceder respecto a los niveles de protección alcanzados con anterioridad. Este principio tiene rango de ley en países avanzados como Francia.

En la víspera de la rueda de prensa hostelera sobre la nueva política municipal en incumplimientos normativos, los empresarios amenazan y amagan con muchos despidos si no se cambia la Ley. Mientras tanto los vecinos advertimos que si la ley se cambia al dictado de los propios hosteleros para mejorar su propio lucro, en la ciudad histórica sólo quedarán hosteleros. ¿O es quizá esto lo que pretende Compostela Aberta que suceda para esquivar así los problemas complejos de resolver?

Por eso nos preguntamos:

¿Las modificaciones de la normativa hostelera las redacta y comunica el propio gremio hostelero? ¿Donde está el Concello?

Consideramos que el equipo de gobierno del Concello de Santiago es y debe seguir siendo el único interlocutor válido para tratar los problemas de los vecinos que son de su competencia. La Asociación de Hostelería no puede ni gobernar nuestra ciudad, ni modificar ni adaptar las normas a su conveniencia y para mayor lucro, ni convertirse en interlocutor ni portavoz municipal.

La Asociación de Vecinos Compostela Vella con su trayectoria ha demostrado defender los intereses vecinales, por eso debe ser escuchada en el momento de analizar los posibles cambios normativos en las ordenanzas de convivencia y ruido que tanto le afectan, debe estar presente en la reunión del día 30 de noviembre del Pazo de Raxoi. No puede ser excluida en beneficio de las multitud de asociaciones sectoriales, gremiales e instrumentales.

Publicado el 30 de noviembre de 2016 en Tribuna Libre de El Correo Gallego http://www.elcorreogallego.es/opinion/firmas/ecg/quien-gobierna-compostelaa/idEdicion-2016-11-30/idNoticia-1029758/

Compostela yonqui (El síndrome de Compostela II)

El Correo Gallego

Hace unos meses este diario publicó la opinión de nuestra Asociación sobre el declive demográfico en la ciudad histórica, iniciando una serie que denominamos El Síndrome de Compostela. Publicamos ahora el segundo artículo sobre otro de los síntomas que componen el síndrome, la falta de diversidad económica de nuestra ciudad y las consecuencias del monocultivo turístico.

No es nuestra intención ser puristas o elitistas. Nos preocupa el futuro de nuestra ciudad y queremos hacer partícipe a la ciudadanía de las patologías que la afectan por estar convencidos de que aún estamos a tiempo de rectificar la trayectoria.

Las cuestiones que tratamos son conceptos que se exponen en las aulas universitarias, por ello consideramos que deben divulgarse, llegar a la opinión pública para abrir el necesario debate.

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Compostela yonqui (El síndrome de Compostela II)

Asociación de Vecinos Compostela Vella

Santiago ya sólo se cree a sí misma como una ciudad turística y a la ciudad histórica como una atracción de feria. Las calles y casas compostelanas tuvieron su momento épico, levantaron empresas, lideraron la economía gallega y crearon riqueza; pero hoy los compostelanos han renunciado a ello. ¿Una Compostela productiva, científica o tecnológica? En su web el concello lo tiene claro, Santiago es una “ciudad, que se levanta perezosa y se acuesta tarde, en consonancia con la abundancia de locales nocturnos1

Poco importa que existan empresas que exportan y cuentan con personal especializado como Finsa o Televés, Castrosúa o Urovesa; el turismo y el ocio son hoy la única imagen de prosperidad inteligible para la opinión pública y los políticos populistas. Frente a un polígono industrial o un parque tecnológico, la visión de una calle atiborrada de terrazas arranca sonrisas blandas y encarna el inconsciente de prosperidad compostelana. Medimos nuestro éxito por la abundancia de barras de bar a nuestra disposición mientras viajamos en un crucero llamado Titanic.

No nos importa tampoco el daño causado por la hipertrofia del turismo. De acuerdo con la UNESCO, el impacto de la sobreexplotación turística ha pasado de un 8% de lugares afectados en 1985 a un 75% en 2013. “El turismo es peor para el patrimonio que las guerras” titulaba hace dos meses un suplemento cultural al analizar los declaraciones de Patrimonio de la Humanidad que fueron revisadas o retiradas entre 1979 y 20132. En Santiago se ha multiplicado por tres el número de zonas insanas por causa del ruido entre 2005 y 2013.

Nos permitimos ignorar estudios como el premio Valentín Paz Andrade 2015. En el estudio de los profesores universitarios Melchor Fernández Fernández y André Carrascal Incera se concluye que hoy, en Galicia, el turismo contribuye a la desigualdad social3.

En definitiva, es una menudencia que el turismo sea una actividad estacional, que apenas emplea mano de obra cualificada, que no crea economías de escala a nivel local y cuyos rendimientos son decrecientes. Santiago se ha enganchado al turismo y cada vez son necesarias mayores dosis para calmar la ansiedad. Dando por hecho que empresas y bares son sinónimos, Compostela se pregunta de qué vamos a vivir si nos falta el turismo, como si fuese un yonqui de las visitas vacacionales, como una ciudad que no sabe vivir sin su subidón anual de pernoctaciones. Un síntoma más del Síndrome de Compostela. Mientras tanto, el turismo cultural que aprecia el patrimonio, el verdadero filón de nuestra urbe, ese turismo sostenible y respetuoso con la ciudad histórica, está deficientemente planificado.

Bajo el mono de pernoctaciones y alucinados por la visión de una Compostela capital mundial del “terraceo” y el “copeo” underground, el gobierno impulsa una deriva de la ciudad cultural hacia la ciudad de ocio. En Santiago hoy cualquier actividad es un “evento cultural”; cualquier sucesión de entretenimientos una “programación cultural” y; pase lo que pase en la plaza, estamos asistiendo a “animación cultural”. Poco importa que la plaza sea un ejemplo único en el mundo de arquitectura barroca, los miopes solo ven un escenario vacío y están dispuestos a llenarlo con entretenimiento y bullicio de cualquier tipo en nombre de la cultura.

Notas:

2 http://cultura.elpais.com/cultura/2015/10/10/actualidad/1444492587_837286.html

Feito a Man: Malfeito 2016

El Correo Gallego

Ecologismo de pacotilla

Asociación de Vecinos Compostela Vella. 2 de agosto 2016

El ecologismo propone y defiende una vida en equilibrio con la naturaleza. Sus partidarios consideran posible cumplir dicha premisa, tanto en las formas de vida personal como en el desarrollo social. De acuerdo con este pensamiento, los ecologistas denuncian y promueven la limitación de las emisiones contaminantes que alteran el medio ambiente y comprometen la salud humana.

Nuestra actual corporación municipal dice ser sensible a las cuestiones medioambientales y se autodefine como ecologista. Sin embargo y por el momento, la acción más destacada en el ámbito del activismo ecologista ha sido dar pedales. Contra el calentamiento global, dar pedales. De acuerdo con su credo quien pedalea salva al mundo de un tórrido apocalipsis.

Lamentablemente el compromiso personal de los ediles no se extiende a otras emisiones que alteran el medio ambiente y comprometen la salud de los vecinos de forma más notable y apremiante. Evidentemente nos referimos al ruido.

En el ámbito del ruido, el Concello no ha propuesto ninguna acción concreta. Su inacción apela a la falta de medios para poder medir y controlar el ruido, pero ni se ha dotado de ellos ni tiene previsto hacerlo. No es que la corporación no tenga capacidad para mejorar la situación, es que ni siquiera es capaz de hacer cumplir las ordenanzas vigentes que obligan a que los locales dispongan de placas identificativas de su licencia y en su caso sonógrafos.

El Concello de Santiago ni siquiera contesta a los repetidos requerimientos de la Valedora do Pobo sobre cuestiones medioambientales, a pesar de que la ley le obliga a ello. Nuestra Asociación tampoco recibe respuesta a las instancias presentadas en registro. El compromiso verbal del doctor Noriega de atender a los afectados por el ruido nunca se hizo efectivo. Eso sí, el Alcalde, sigue alentando la participación vecinal. También presume de transparencia. Pura hipocresía.

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La cama vertical. Ernesto Neto

El ecologismo pregonado por la actual corporación ha resultado ser más una bandera que una convicción profunda. La sensibilidad medioambiental del concello compostelano más parece la voluntad de abrazar un estilo de vida “guay” yendo en bici a todas partes y declarándose ecologistas; antes que un compromiso por solucionar los problemas materiales de la población local que no puede dormir en su casa por causa del ruido generado en torno a la actividad económica de la hostelería nocturna. Este gobierno municipal agudiza además el problema con el exceso de festivalización del espacio público: decenas de atronadores conciertos sin limitación de decibelios.

La Feria de Artesanía “Feito a Man”, creada hace una década para exponer productos manufacturados, acaba de reconvertirse enteramente en Festival, una ristra interminable de conciertos diarios sin control de emisiones acústicas ¿como van a controlarse los decibelios si la policía local no cuenta con un sonómetro para medirlos?

Otro ejemplo de este medio-ambientalismo de pacotilla es la sensibilidad que manifiesta la corporación ante el deterioro ambiental provocado por las tiendas de suvenires. Para los ecologistas de fin de semana, el problema estético de los suvenires es más acuciante que el éxodo de vecinos. Los vecinos que abandonan la ciudad no se ven, mientras que las tiendas de suvenires son “un bajón”. Para un ecologismo sin compromiso y un urbanismo de aficionado está claro dónde hay que actuar: siempre en lo superficial.

Se declara moratoria para la licencia de nuevos hoteles pero no se decide limitar la apertura de nuevos locales de hostelería nocturna, cuya proliferación es el más acuciante problema de la ciudad histórica. Como siempre ha sucedido, es una cuestión aritmética. Las protestas de los vecinos no importan, son pocos, mayores, poco propensos al activismo, invisibles. Los concelleiros en cambio si obtienen “retorno positivo” de toda la farándula agradecida por entregarles enteramente la ciudad para su explotación económica intensiva aunque sea a costa de la tranquilidad de los pocos moradores que la habitan. Como estrategia para repoblar es un auténtico fracaso de cara al futuro, pero importa más el beneficio económico presente de los afines, con la etiqueta cultura como artimaña.

El ecologismo actual del ayuntamiento es el resultado de sumar unos ideales para la galería con la inacción ante los problemas materiales de los vecinos. Cuanto más altos son sus ideales, tanto más miopes hacia los problemas prioritarios. El gobierno municipal se compromete antes con un conflicto en cualquier lugar del planeta sobre el que no tiene competencias, que con aquellos a quienes debería proteger: los vecinos afectados por falta de control sobre las licencias municipales.

Asociación de Vecinos Compostela Vella

Artículo publicado en El Correo Gallego el 2 de agosto 2016

http://www.elcorreogallego.es/opinion/firmas/ecg/aa-vv-compostela-vella-ecologismo-pacotilla/idEdicion-2016-08-02/idNoticia-1010630/

El traje nuevo del emperador (metáfora). Hans Christian Andersen

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Hace de esto muchos años, había un Emperador tan aficionado a los trajes nuevos, que gastaba todas sus rentas en vestir con la máxima elegancia. No se interesaba por sus soldados ni por el teatro, ni le gustaba salir de paseo por el campo, a menos que fuera para lucir sus trajes nuevos. Tenía un vestido distinto para cada hora del día, y de la misma manera que se dice de un rey: “Está en el Consejo,” de nuestro hombre se decía: “El Emperador está en el vestuario.”

La ciudad en que vivía el Emperador era muy alegre y bulliciosa. Todos los días llegaban a ella muchísimos extranjeros, y una vez se presentaron dos truhanes que se hacían pasar por tejedores, asegurando que sabían tejer las más maravillosas telas. No solamente los colores y los dibujos eran hermosísimos, sino que las prendas con ellas confeccionadas poseían la milagrosa virtud de ser invisibles a toda persona que no fuera apta para su cargo o que fuera irremediablemente estúpida.

– ¡Deben ser vestidos magníficos! -pensó el Emperador-. Si los tuviese, podría averiguar qué funcionarios del reino son ineptos para el cargo que ocupan. Podría distinguir entre los inteligentes y los tontos. Nada, que se pongan enseguida a tejer la tela-. Y mandó abonar a los dos pícaros un buen adelanto en metálico, para que pusieran manos a la obra cuanto antes.

Ellos montaron un telar y simularon que trabajaban; pero no tenían nada en la máquina. A pesar de ello, se hicieron suministrar las sedas más finas y el oro de mejor calidad, que se embolsaron bonitamente, mientras seguían haciendo como que trabajaban en los telares vacíos hasta muy entrada la noche.

«Me gustaría saber si avanzan con la tela»-, pensó el Emperador. Pero habla una cuestión que lo tenía un tanto cohibido, a saber, que un hombre que fuera estúpido o inepto para su cargo no podría ver lo que estaban tejiendo. No es que temiera por sí mismo; sobre este punto estaba tranquilo; pero, por si acaso, prefería enviar primero a otro, para cerciorarse de cómo andaban las cosas. Todos los habitantes de la ciudad estaban informados de la particular virtud de aquella tela, y todos estaban impacientes por ver hasta qué punto su vecino era estúpido o incapaz.

«Enviaré a mi viejo ministro a que visite a los tejedores -pensó el Emperador-. Es un hombre honrado y el más indicado para juzgar de las cualidades de la tela, pues tiene talento, y no hay quien desempeñe el cargo como él».

El viejo y digno ministro se presentó, pues, en la sala ocupada por los dos embaucadores, los cuales seguían trabajando en los telares vacíos. «¡Dios nos ampare! -pensó el ministro para sus adentros, abriendo unos ojos como naranjas-. ¡Pero si no veo nada!». Sin embargo, no soltó palabra.

Los dos fulleros le rogaron que se acercase le preguntaron si no encontraba magníficos el color y el dibujo. Le señalaban el telar vacío, y el pobre hombre seguía con los ojos desencajados, pero sin ver nada, puesto que nada había. «¡Dios santo! -pensó-. ¿Seré tonto acaso? Jamás lo hubiera creído, y nadie tiene que saberlo. ¿Es posible que sea inútil para el cargo? No, desde luego no puedo decir que no he visto la tela».

– ¿Qué? ¿No dice Vuecencia nada del tejido? -preguntó uno de los tejedores.
– ¡Oh, precioso, maravilloso! -respondió el viejo ministro mirando a través de los lentes-. ¡Qué dibujo y qué colores! Desde luego, diré al Emperador que me ha gustado extraordinariamente.
– Nos da una buena alegría -respondieron los dos tejedores, dándole los nombres de los colores y describiéndole el raro dibujo. El viejo tuvo buen cuidado de quedarse las explicaciones en la memoria para poder repetirlas al Emperador; y así lo hizo.

Los estafadores pidieron entonces más dinero, seda y oro, ya que lo necesitaban para seguir tejiendo. Todo fue a parar a su bolsillo, pues ni una hebra se empleó en el telar, y ellos continuaron, como antes, trabajando en las máquinas vacías.
Poco después el Emperador envió a otro funcionario de su confianza a inspeccionar el estado de la tela e informarse de si quedaría pronto lista. Al segundo le ocurrió lo que al primero; miró y miró, pero como en el telar no había nada, nada pudo ver.

– ¿Verdad que es una tela bonita? -preguntaron los dos tramposos, señalando y explicando el precioso dibujo que no existía.
«Yo no soy tonto -pensó el hombre-, y el empleo que tengo no lo suelto. Sería muy fastidioso. Es preciso que nadie se dé cuenta». Y se deshizo en alabanzas de la tela que no veía, y ponderó su entusiasmo por aquellos hermosos colores y aquel soberbio dibujo.
– ¡Es digno de admiración! -dijo al Emperador.

Todos los moradores de la capital hablaban de la magnífica tela, tanto, que el Emperador quiso verla con sus propios ojos antes de que la sacasen del telar. Seguido de una multitud de personajes escogidos, entre los cuales figuraban los dos probos funcionarios de marras, se encaminó a la casa donde paraban los pícaros, los cuales continuaban tejiendo con todas sus fuerzas, aunque sin hebras ni hilados.

– ¿Verdad que es admirable? -preguntaron los dos honrados dignatarios-. Fíjese Vuestra Majestad en estos colores y estos dibujos – y señalaban el telar vacío, creyendo que los demás veían la tela.
«¡Cómo! -pensó el Emperador-. ¡Yo no veo nada! ¡Esto es terrible! ¿Seré tonto? ¿Acaso no sirvo para emperador? Sería espantoso».
– ¡Oh, sí, es muy bonita! -dijo-. Me gusta, la apruebo-. Y con un gesto de agrado miraba el telar vacío; no quería confesar que no veía nada. Todos los componentes de su séquito miraban y remiraban, pero ninguno sacaba nada en limpio; no obstante, todo era exclamar, como el Emperador: – ¡oh, qué bonito! -, y le aconsejaron que estrenase los vestidos confeccionados con aquella tela, en la procesión que debía celebrarse próximamente. – ¡Es preciosa, elegantísima, estupenda! – corría de boca en boca, y todo el mundo parecía extasiado con ella. El Emperador concedió una condecoración a cada uno de los dos bellacos para que se la prendieran en el ojal, y los nombró tejedores imperiales.
Durante toda la noche que precedió al día de la fiesta, los dos embaucadores estuvieron levantados, con dieciséis lámparas encendidas, para que la gente viese que trabajaban activamente en la confección de los nuevos vestidos del Soberano. Simularon quitar la tela del telar, cortarla con grandes tijeras y coserla con agujas sin hebra; finalmente, dijeron: – ¡Por fin, el vestido está listo!

Llegó el Emperador en compañía de sus caballeros principales, y los dos truhanes, levantando los brazos como si sostuviesen algo, dijeron:

– Esto son los pantalones. Ahí está la casaca. – Aquí tenéis el manto… Las prendas son ligeras como si fuesen de telaraña; uno creería no llevar nada sobre el cuerpo, mas precisamente esto es lo bueno de la tela.
– ¡Sí! – asintieron todos los cortesanos, a pesar de que no veían nada, pues nada había.
– ¿Quiere dignarse Vuestra Majestad quitarse el traje que lleva -dijeron los dos bribones- para que podamos vestiros el nuevo delante del espejo?
Quitóse el Emperador sus prendas, y los dos simularon ponerle las diversas piezas del vestido nuevo, que pretendían haber terminado poco antes. Y cogiendo al Emperador por la cintura, hicieron como si le atasen algo, la cola seguramente; y el Monarca todo era dar vueltas ante el espejo.
– ¡Dios, y qué bien le sienta, le va estupendamente! -exclamaban todos-. ¡Vaya dibujo y vaya colores! ¡Es un traje precioso! – El palio bajo el cual irá Vuestra Majestad durante la procesión, aguarda ya en la calle – anunció el maestro de Ceremonias.
– Muy bien, estoy a punto -dijo el Emperador-. ¿Verdad que me sienta bien? – y volvióse una vez más de cara al espejo, para que todos creyeran que veía el vestido.
Los ayudas de cámara encargados de sostener la cola bajaron las manos al suelo como para levantarla, y avanzaron con ademán de sostener algo en el aire; por nada del mundo hubieran confesado que no veían nada. Y de este modo echó a andar el Emperador bajo el magnífico palio, mientras el gentío, desde la calle y las ventanas, decían:
– ¡Qué preciosos son los vestidos nuevos del Emperador! ¡Qué magnífica cola! ¡Qué hermoso es todo!-. Nadie permitía que los demás se diesen cuenta de que nada veía, para no ser tenido por incapaz en su cargo o por estúpido. Ningún traje del Monarca había tenido tanto éxito como aquél.
¡Pero si no lleva nada! -exclamó de pronto un niño. – ¡Dios bendito, escuchad la voz de la inocencia! – dijo su padre; y todo el mundo se fue repitiendo al oído lo que acababa de decir el pequeño.
– ¡No lleva nada; es un chiquillo el que dice que no lleva nada!
– ¡Pero si no lleva nada! -gritó, al fin, el pueblo entero.
Aquello inquietó al Emperador, pues barruntaba que el pueblo tenía razón; mas pensó: «Hay que aguantar hasta el fin». Y siguió más altivo que antes; y los ayudas de cámara continuaron sosteniendo la inexistente cola.

…………

Fuente original: http://www.andersenstories.com/language.php?andersen=009&l=es&r=da
Enlace wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/El_traje_nuevo_del_emperador

 

Casa Tomada (metáfora) Julio Cortázar

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Julio Cortázar. Fotografía de 1967 Dominio Público

Nos gustaba la casa porque aparte de espaciosa y antigua (hoy que las casas antiguas sucumben a la más ventajosa liquidación de sus materiales) guardaba los recuerdos de nuestros bisabuelos, el abuelo paterno, nuestros padres y toda la infancia.

Nos habituamos Irene y yo a persistir solos en ella, lo que era una locura pues en esa casa podían vivir ocho personas sin estorbarse. Hacíamos la limpieza por la mañana, levantándonos a las siete, y a eso de las once yo -le dejaba a Irene las últimas habitaciones por repasar y me iba a la cocina. Almorzábamos a mediodía, siempre puntuales; ya no quedaba nada por hacer fuera de unos pocos platos sucios. Nos resultaba grato almorzar pensando en la casa profunda y silenciosa y cómo nos bastábamos para mantenerla limpia. A veces llegamos a creer que era ella la que no nos dejó casarnos. Irene rechazó dos pretendientes sin mayor motivo, a mí se me murió María Esther antes que llegáramos a comprometernos. Entramos en los cuarenta años con la inexpresada idea de que el nuestro, simple y silencioso matrimonio de hermanos, era necesaria clausura de la genealogía asentada por los bisabuelos en nuestra casa. Nos moriríamos allí algún día, vagos y esquivos primos se quedarían con la casa y la echarían al suelo para enriquecerse con el terreno y los ladrillos; o mejor, nosotros mismos la voltearíamos justicieramente antes de que fuese demasiado tarde.

Irene era una chica nacida para no molestar a nadie. Aparte de su actividad matinal se pasaba el resto del día tejiendo en el sofá de su dormitorio. No sé por qué tejía tanto, yo creo que las mujeres tejen cuando han encontrado en esa labor el gran pretexto para no hacer nada. Irene no era así, tejía cosas siempre necesarias, tricotas para el invierno, medias para mí, mañanitas y chalecos para ella. A veces tejía un chaleco y después lo destejía en un momento porque algo no le agradaba; era gracioso ver en la canastilla el montón de lana encrespada resistiéndose a perder su forma de algunas horas. Los sábados iba yo al centro a comprarle lana; Irene tenía fe en mi gusto, se complacía con los colores y nunca tuve que devolver madejas. Yo aprovechaba esas salidas para dar una vuelta por las librerías y preguntar vanamente si había novedades en literatura francesa. Desde 1939 no llegaba nada valioso a la Argentina.

Pero es de la casa que me interesa hablar, de la casa y de Irene, porque yo no tengo importancia. Me pregunto qué hubiera hecho Irene sin el tejido. Uno puede releer un libro, pero cuando un pulóver está terminado no se puede repetirlo sin escándalo. Un día encontré el cajón de abajo de la cómoda de alcanfor lleno de pañoletas blancas, verdes, lila, Estaban con naftalina, apiladas como en una mercería; no tuve valor de preguntarle a Irene qué pensaba hacer con ellas. No necesitábamos ganarnos la vida, todos los meses llegaba la plata de los campos y el dinero aumentaba. Pero a Irene solamente la entretenía el tejido, mostraba una destreza maravillosa y a mí se me iban las horas viéndole las manos como erizos plateados, agujas yendo y viniendo y una o dos canastillas en el suelo donde se agitaban constantemente los ovillos. Era hermoso.

Cómo no acordarme de la distribución de la casa. El comedor, una sala con gobelinos, la biblioteca y tres dormitorios grandes quedaban en la parte más retirada, la que mira hacia Rodríguez Peña. Solamente un pasillo con su maciza puerta de roble aislaba esa parte del ala delantera donde había un baño, la cocina, nuestros dormitorios y el living central, al cual comunicaban los dormitorios y el pasillo. Se entraba a la casa por un zaguán con mayólica, y la puerta cancel daba al living. De manera que uno entraba por el zaguán, abría la cancel y pasaba al living; tenía a los lados las puertas de nuestros dormitorios, y al frente el pasillo que conducía a la parte más retirada; avanzando por el pasillo se franqueaba la puerta de roble y más allá empezaba el otro lado de la casa, o bien se podía girar a la izquierda justamente antes de la puerta y seguir por un pasillo más estrecho que llevaba a la cocina y al baño. Cuando la puerta estaba abierta advertía uno que la casa era muy grande; si no, daba la impresión de un departamento de los que se edifican ahora, apenas para moverse; Irene y yo vivíamos siempre en esta parte de la casa, casi nunca íbamos más allá de la puerta de roble, salvo para hacer la limpieza, pues es increíble cómo se junta tierra en los muebles. Buenos Aires será una ciudad limpia, pero eso lo debe a sus habitantes y no a otra cosa. Hay demasiada tierra en el aire, apenas sopla una ráfaga se palpa el polvo en los mármoles de las consolas y entre los rombos de las carpetas de macramé; da trabajo sacarlo bien con plumero vuela y se suspende en el aire, un momento después se deposita de nuevo en los muebles y los pianos.

Lo recordaré siempre con claridad porque fue simple y sin circunstancias inútiles. Irene estaba tejiendo en su dormitorio, eran las ocho de la noche y de repente se me ocurrió poner al fuego la pavita del mate. Fui por el pasillo hasta enfrentar la entornada puerta de roble, y daba la vuelta al codo que llevaba a la cocina cuando escuché algo en el comedor o la biblioteca. El sonido venía impreciso y sordo, como un volcarse de silla sobre la alfombra o un ahogado susurro de conversación. También lo oí, al mismo tiempo o un segundo después, en el fondo del pasillo que traía desde aquellas piezas hasta la puerta. Me tiré contra la puerta antes de que fuera demasiado tarde, la cerré de golpe apoyando el cuerpo; felizmente la llave estaba puesta de nuestro lado y además corrí el gran cerrojo para más seguridad.

Fui a la cocina, calenté la pavita, y cuando estuve de vuelta con la bandeja del mate le dije a Irene:

-Tuve que cerrar la puerta del pasillo. Han tomado la parte del fondo.

Dejó caer el tejido y me miró con sus graves ojos cansados.

-¿Estás seguro ?

Asentí.

-Entonces -dijo recogiendo las agujas- tendremos que vivir en este lado.

Yo cebaba el mate con mucho cuidado, pero ella tardó un rato en reanudar su labor. Me acuerdo que tejía un chaleco gris; a mí me gustaba ese chaleco.

Los primeros días nos pareció penoso porque ambos habíamos dejado en la parte tomada muchas cosas que queríamos. Mis libros de literatura francesa, por ejemplo, estaban todos en la biblioteca. Irene extrañaba unas carpetas, un par de pantuflas que tanto la abrigaban en invierno. Yo sentía mi pipa de enebro y creo que Irene pensó en una botella de Hesperidina de muchos años. Con frecuencia (pero esto solamente sucedió los primeros días) cerrábamos algún cajón de las cómodas y nos mirábamos con tristeza.

-No está aquí.

Y era una cosa más de todo lo que habíamos perdido al otro lado de la casa.

Pero también tuvimos ventajas. La limpieza se simplificó tanto que aun levantándose tardísimo, a las nueve y media por ejemplo, nos daban las once y ya estábamos de brazos cruzados. Irene se acostumbró a ir conmigo a la cocina y ayudarme a preparar el almuerzo. Lo pensamos bien, y se decidió esto: mientras yo preparaba el almuerzo, Irene cocinaría platos para comer fríos de noche. Nos alegramos porque resulta molesto tener que abandonar los dormitorios al atardecer y ponerse a cocinar. Ahora nos bastaba con la mesa en el dormitorio de Irene y las fuentes de comida fiambre.

Irene estaba contenta porque le quedaba más tiempo para tejer. Yo andaba un poco perdido a causa de los libros, pero por no afligir a mi hermana me puse a revisar la colección de estampillas de papá, y eso me sirvió para matar el tiempo. Nos divertíamos mucho, cada uno en sus cosas, casi siempre reunidos en el dormitorio de Irene que era más cómodo. A veces Irene decía:

-Fíjate este punto que se me ha ocurrido. ¿No da un dibujo de trébol?

Un rato después era yo el que le ponía ante los ojos un cuadradito de papel para que viese el mérito de algún sello de Eupen y Malmédy. Estábamos bien, y poco a poco empezábamos a no pensar. Se puede vivir sin pensar.

(Cuando Irene soñaba en alta voz yo me desvelaba en seguida. Nunca pude habituarme a esa voz de estatua o papagayo, voz que viene de los sueños y no de la garganta. Irene decía que mis sueños consistían en grandes sacudones que a veces hacían caer el cobertor. Nuestros dormitorios tenían el living de por medio, pero de noche se escuchaba cualquier cosa en la casa. Nos oíamos respirar, toser, presentíamos el ademán que conduce a la llave del velador, los mutuos y frecuentes insomnios.

Aparte de eso todo estaba callado en la casa. De día eran los rumores domésticos, el roce metálico de las agujas de tejer, un crujido al pasar las hojas del álbum filatélico. La puerta de roble, creo haberlo dicho, era maciza. En la cocina y el baño, que quedaban tocando la parte tomada nos poníamos a hablar en voz más alta o Irene cantaba canciones de cuna. En una cocina hay demasiado ruido de loza y vidrios para que otros sonidos irrumpan en ella. Muy pocas veces permitíamos allí el silencio, pero cuando tornábamos a los dormitorios y al living, entonces la casa se ponía callada y a media luz, hasta pisábamos más despacio para no molestarnos. Yo creo que era por eso que de noche, cuando Irene empezaba a soñar en alta voz, me desvelaba en seguida.)

Es casi repetir lo mismo salvo las consecuencias. De noche siento sed, y antes de acostarnos le dije a Irene que iba hasta la cocina a servirme un vaso de agua. Desde la puerta del dormitorio (ella tejía) oí ruido en la cocina; tal vez en la cocina o tal vez en el baño porque el codo del pasillo apagaba el sonido. A Irene le llamó la atención mi brusca manera de detenerme, y vino a mi lado sin decir palabra. Nos quedamos escuchando los ruidos, notando claramente que eran de este lado de la puerta de roble, en la cocina y el baño, o en el pasillo mismo donde empezaba el codo casi al lado nuestro.

No nos miramos siquiera. Apreté el brazo de Irene y la hice correr conmigo hasta la puerta cancel, sin volvernos hacia atrás. Los ruidos se oían más fuertes pero siempre sordos, a espaldas nuestras. Cerré de un golpe la cancel y nos quedamos en el zaguán.

Ahora no se oía nada.

-Han tomado esta parte –dijo Irene. El tejido le colgaba de las manos y las hebras iban hasta la cancel y se perdían debajo. Cuando vio que los ovillos habían quedado del otro lado, soltó el tejido sin mirarlo. .

-¿Tuviste tiempo de traer alguna cosa? -le pregunté inútilmente.

-No, nada.

Estábamos con lo puesto. Me acordé de los quince mil pesos en el armario de mi dormitorio. Ya era tarde ahora.

Como me quedaba el reloj pulsera, vi que eran las once de la noche. Rodeé con mi brazo la cintura de Irene (yo creo que ella estaba llorando) y salimos así a la calle. Antes de alejarnos tuve lástima, cerré bien la puerta de entrada y tiré la llave a la alcantarilla. No fuese que a algún pobre diablo se le ocurriera robar y se metiera en la casa, a esa hora y con la casa tomada.

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Texto tomado. Análisis narratológico de ‘Casa tomada’ de Julio Cortázar

César Eduardo Ambriz Aguilar

http://www.ucm.es/info/especulo/numero42/casatoma.html

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casa-tomada-

Ilustración de la diseñadora Vanina Napimoga
http://vaninapi.blogspot.com.es/2008/07/libro-objeto-casa-tomada-julio-cortazar.html