El síndrome de Compostela I

El Correo Gallego

Santiago desaparece

La Asociación de Vecinos Compostela Vella ha realizado un estudio de los padrones de la ciudad histórica. Las estadísticas de población obtenidas han resultado ser desoladoras y confirman lo que muchos intuyen: que la población local se encuentra en proceso de desaparición. En los últimos veinte años se ha perdido más de un 20% de la población. A día de hoy no se reconoce ninguna señal de que la sangría demográfica se ralentice.

Lo esencial de una ciudad es ser un espacio donde viva gente. No importa cuál fue el motivo por el que se funda y progresa una ciudad. El origen pudo ser un mercado o una iglesia, una fortaleza o un puerto… pero el presente es una población. La dinámica de la ciudad se impone siempre sobre el hecho concreto que motivó su origen. Los mercados, iglesias o fábricas que impulsaron inicialmente una población, con el tiempo son hitos integrados dentro de la trama de la ciudad. Estos hitos a menudo quedan obsoletos, son abandonados y se reconvierten a nuevos usos…

Revisar la evolución de la ciudad histórica en la Edad Media es comprobar como un destino peregrinatorio contribuyó a formar una compleja ciudad. Revisar la evolución reciente es comprobar que aquella ciudad se ha transformado en una atracción turística de primer nivel al tiempo que está siendo abandonada por sus habitantes.

Lo esencial del fenómeno urbano no son piedras ni instituciones, lo esencial son las relaciones e intereses que forman sus habitantes a lo largo de generaciones. Sus casas; sus tiendas y oficinas; sus actividades, ya sean sociales o económicas… Lo que construye propiamente una ciudad es la tupida red de interacciones entre habitantes.

Insistimos: el principal valor de una ciudad no son sus monumentos ni sus soportales o su gastronomía; el principal valor de la ciudad es el número de habitantes, su especialización y su diversidad, así como la densidad e intensidad en sus relaciones.

Por todo ello la despoblación es el mal más grave que puede aquejar a una ciudad y, en el caso de la ciudad histórica compostelana, es con diferencia su más grave enfermedad. Con cada habitante que abandona la ciudad, el barrio pierde parte de su potencial. Menos población implica menos diversidad, menos sinergias y en definitiva una ciudad más débil.

La ciudad histórica compostelana se encuentra hoy en el que probablemente sea el mejor estado de conservación de su historia, pero también se encuentra más despoblada de lo que nunca ha estado. ¿Alguién está en condiciones de confirmar que viven intramuros más de 2.000 vecinos?. Probablemente muchos menos de esa cifra.

Actualmente la aparente vitalidad de la ciudad no es la de sus vecinos sino la de visitantes y oportunistas que hacen el agosto.

Cada vez es más reducido el número de actividades económicas que acaparan la práctica totalidad de los locales comerciales de las calles de tal forma que la diversidad de usos alcanza hoy mínimos históricos.

La despoblación, esta falta de diversidad de usos y otras patologías varias que iremos analizando y describiendo paulatinamente, forman parte de lo que podemos denominar como El Síndrome de Compostela.

En definitiva, la marca Santiago se fortalece, al tiempo que la ciudad Santiago languidece. Agoniza.

Asociación de Vecinos Compostela Vella

………….

Artículo publicado en El Correo Gallego 20/04/2016

http://www.elcorreogallego.es/santiago/ecg/el-casco-historico-de-santiago-se-desangra/idEdicion-2016-04-20/idNoticia-992465/

 

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